Hugh Glass
Hugh Glass fue un cazador estadounidense que protagonizó una de las hazañas de supervivencia más brutales de la historia en 1823. Durante una expedición por zonas salvajes, sufrió el ataque de un oso grizzly. El animal lo dejó destrozado, con la espalda rota y heridas abiertas por todo el cuerpo.
El jefe del grupo pagó a dos compañeros, John Fitzgerald y el joven Jim Bridger, para que se quedaran a cuidarlo hasta que muriera y le dieran un entierro digno. Sin embargo, por miedo a los ataques de los nativos, los dos hombres decidieron abandonarlo a su suerte, cavaron una tumba falsa y le robaron todas sus armas y comida.
Increíblemente, Glass no murió. Se despertó solo, herido y sin equipo en mitad de la nada. Para sobrevivir, tuvo que arrastrarse más de 320 kilómetros por el bosque durante meses. Se alimentó de raíces, insectos y restos de animales muertos.
Su gran motivación era la venganza. Cuando por fin encontró a los traidores, no los mató como ocurre en la película. Al joven lo perdonó porque se arrepintió, y a Fitzgerald no pudo tocarlo porque se había unido al ejército de Estados Unidos. Hugh se conformó con recuperar su rifle.

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