La icreíble aventura de Kon Tiki
En abril de 1947, seis exploradores noruegos liderados por Thor Heyerdahl protagonizaron una gran aventura. Cruzaron el océano Pacífico desde Perú hasta las islas de la Polinesia a bordo de la Kon-Tiki, una balsa fabricada solo con nueve troncos de madera y cuerdas comunes. La embarcación se movía gracias a una gran vela cuadrada que llevaba pintado el rostro de un dios solar antiguo. El objetivo de Thor era demostrar que los pueblos de Sudamérica viajaron por mar para poblar esas lejanas islas.
Aunque les dijeron que se hundirían rápido, la balsa funcionó a la perfección. El agua del mar pasaba entre los troncos sin inundar la cubierta y la gran vela aprovechó los vientos alisios para empujarlos con fuerza hacia el oeste. Para sobrevivir, los marineros recogían agua de lluvia, esquivaban tiburones gigantes y se alimentaban de los peces voladores que saltaban solos dentro de la nave. Soportaron tormentas muy duras, pero la estructura resistió los golpes de las olas.
Tras 101 días de viaje y más de 7,000 kilómetros recorridos, la balsa chocó con fuerza contra un arrecife de coral en Raroia. La embarcación quedó destrozada por el gran impacto, pero afortunadamente los seis hombres lograron llegar sanos y salvos a la playa.
Hoy en día, la ciencia y el ADN han demostrado que los habitantes de la Polinesia llegaron en realidad desde Asia, y no desde América. Sin embargo, este experimento pasó a la historia de los libros de texto porque demostró que el océano antiguo no separaba a las civilizaciones, sino que podía usarse como una carretera.

Comentarios
Publicar un comentario